








Compras el arroz de sushi, las alguitas, un cacho de atún, otro de aguacate, un poquito de salmón, surimi y otro poquito de pepino. Haces el arroz según la receta ancestral de tu futura casera, y consigues que una neozelandesa te explique como se enrrollan los rollitos, y ... voilá!
Ah, sí, y contratas a Laura y a Enrico para que te hagan una sopa de miso y una tarta de queso con frambuesas encima, se me olvidaba...