os tengo dicho que no me piqueis cuando hay de por medio algo recortable...
Debido a que las vacaciones han llegado a correo 4 y esto está muy vacio, se nos ha instalado una cabeza pensante, llamémosle... Curro que queda muy castizo, para que nos vigile la casa y haga compañía a los currantes, Blanca y Carlos.
Mientras más grande la palabra, más magia contiene, mejor disfraza la humana ignorancia. Pero una vez que se la establece en el ritual, la palabra mágica se vuelve una palabra sagrada¡Desafiarla es herejía y, peor aún, blasfemia!
Ahora repetid todos conmigo, organoléptico, estereotómico, topográfico, etéreo, sustrato, frugal... A que os lo creeis más? Estoy haciendo un tratamiento para volver a ser beleiver...
Lo que leeis arriba por cierto, lo he sacado de un libro en el que un psicoanalista describe el lenguaje de los profesores...